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Irma y María convirtieron temporada de huracanes del Atlántico en un infierno

De hecho, la "temporada de huracanes de 2017 en la cuenca atlántica figura ya como la quinta más activa de que hay registro, después de las de 1893, 1926, 1933 y 2005", resalta el Centro Nacional de Huracanes (NHC), con sede en Miami.

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Emilio J. López

Nueva York – La muy activa temporada de huracanes este año en el Atlántico será recordada por el paso devastador de los ciclones Irma y María y por ser la primera vez que tres huracanes de categoría 4 azotan las costas de EE.UU., con una cuantificación de daños récord de unos 200.000 millones de dólares.

Pero esta destructora temporada de huracanes en la cuenca atlántica y el Caribe, que concluye hoy oficialmente, ha batido otros récords: es también la más activa desde 2005, con 17 tormentas, de las cuales 10 fueron huracanes, 6 de ellos de categoría mayor (3,4 o 5 en la escala de intensidad Saffir-Simpson).

Irma, además, estableció una nueva marca de longevidad como huracán de categoría 5, con vientos de 185 millas por hora (297 kilómetros), al durar 37 horas con la máxima intensidad.

Es también el ciclón más potente de los registrados en aguas del Atlántico fuera del Caribe y el Golfo de México.

De hecho, la “temporada de huracanes de 2017 en la cuenca atlántica figura ya como la quinta más activa de que hay registro, después de las de 1893, 1926, 1933 y 2005”, resalta el Centro Nacional de Huracanes (NHC), con sede en Miami.

Un temporada normal en el Atlántico, que comienza el 1 de junio y termina el 30 de noviembre, presenta una actividad promedio de entre 11 y 12 tormentas tropicales y 5 huracanes.

“Fue una temporada muy activa y fuerte, con dos huracanes que tocaron tierra como categoría 5 en el Caribe, la segunda vez en la historia de huracanes desde 1850 que esto sucede”, destacó hoy a Efe Robert Molleda, meteorólogo de la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA).

En cuanto a los pronósticos de trayectoria realizados por el NHC, Molleda aseguró que se trata de la “temporada más certera”, con una “reducción de errores del 25 % respecto de los últimos cinco años”.

“Lo peor”, prosiguió el meteorólogo coordinador en la oficina de Miami, fue el “azote de los huracanes de categoría mayor Harvey, Irma y María en territorio estadounidense” y la destrucción causada por el segundo y tercero en el Caribe.

Si el feroz Irma arrasó en septiembre pasado las islas de Caribe y barrió luego de sur a norte el estado sureño de Florida, donde dejó al menos 72 muertos y millares de damnificados, María se ensañó con Puerto Rico: la devastación fue generalizada.

La “Isla del Encanto” experimentó por primera vez en muchos años el embate de dos huracanes de categoría mayor, el segundo de ellos, María, de resultados catastróficos: al menos 55 muertos, una tremenda crisis humanitaria y la destrucción en su práctica totalidad del servicio eléctrico.

Se trata del peor huracán de los últimos cien años en atravesar esta isla caribeña de 3,4 millones de habitantes que ha visto pasar su tasa de pobreza de 44,3 % a un 52,3 %, según el Centro de Información Censal de la Universidad de Puerto Rico.

Hasta el pasado 24 de noviembre la Guardia Nacional y la reserva del Ejército de EE.UU. habían distribuido en Puerto Rico más de 50 millones de litros de agua y 30 millones de comidas.

En otras estadísticas, esta temporada sobresale también por contabilizar el mayor número de huracanes consecutivos desde que se tiene registro, un total de diez, cinco de ellos (Harvey, María, Irma, Lee y José) de categoría mayor.

El potente Harvey protagonizó en agosto, por su parte, el mayor registro de precipitaciones tropicales en Texas, con 60 pulgadas (1,52 metros) de lluvia caída en el sur de este estado, según Michael Bell, experto de Ciencias Atmosféricas de la Universidad Estatal de Colorado.

Según cifras preliminares, Harvey dejó un saldo de 50 personas fallecidas, miles de damnificados con sus viviendas inundadas e inservibles y 97.000 millones de dólares en perdidas materiales.

Unos datos estadísticos, pendientes todavía del balance final, que pueden dar una idea de la terrible estela de pérdidas humanas, daños y destrucción que ha dejado esta temporada de huracanes.

Irma y María arrasaron también la región del Caribe en septiembre pasado, aunque fue Barbuda la isla que soportó la mayor parte de su destrucción, hasta el punto que fue declarada inhabitable por el Gobierno.

Además de Antigua y Barbuda, se vieron también gravemente afectadas las Islas Vírgenes británicas y Dominica, esta última golpeada por María, que se cobró la vida de decenas de personas.

Sí escapó a estos dos terroríficos huracanes Haití, devastada en 2016 por el ciclón de categoría 5 Matthew, que dejó al menos 573 muertos en esa empobrecida nación caribeña. EFEUSA

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