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El origen de uno de los esqueletos más antiguos conservados

Un conjunto fósil de estos vertebrados marinos sin mandíbula, que poblaron la Tierra entre el Cámbrico tardío y el Devónico, ha intrigado a la comunidad científica desde su descubrimiento hace 160 años, puesto que nunca se ha sabido de qué tejido estaban compuestos.

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Nueva York – Un equipo de científicos ha resuelto el misterio sobre el origen del tejido que conforma el esqueleto mineralizado de los heterostráceos, un animal vertebrado de los más antiguos que se conservan (400 millones de años), según un estudio publicado hoy en Nature Ecology and Evolution.

Un conjunto fósil de estos vertebrados marinos sin mandíbula, que poblaron la Tierra entre el Cámbrico tardío y el Devónico, ha intrigado a la comunidad científica desde su descubrimiento hace 160 años, puesto que nunca se ha sabido de qué tejido estaban compuestos.

El armazón de los animales vertebrados está hecho de cuatro tipos de tejido diferentes (hueso, cartílago, dentina y enamel), cuyo proceso de mineralización sucede a medida que se desarrollan y le confieren fuerza y rigidez al esqueleto.

Ahora, un equipo de científicos ha conseguido observar el interior de los fósiles gracias a una técnica conocida como tomografía sincrotrónica, que emplea unos poderosos rayos X en un acelerador de partículas y permite obtener imágenes tridimensionales de la estructura interior del objeto.

El investigador de la Universidad de Manchester (Inglaterra) Joseph Keating reveló que el tejido de los heterostráceos estaba compuesto de “aspidina”, conformada por “pequeños tubos”.

“Durante 160 años, los científicos se han preguntado si la aspidina es una fase de transición en la evolución de los tejidos mineralizados”, agregó.

El estudio revela que los “tubos” son el vacío donde anteriormente se albergaban haces de fibra de colágeno, un tipo de proteína que se encuentra en la piel y los huesos.

Con este descubrimiento, la aspidina se convierte en la evidencia más antigua de hueso en el registro fósil.

Otro de los encargados de la indagación Phil Donoghue, de la Universidad de Bristol (Inglaterra), explicó que el descubrimiento es un punto de inflexión en cómo se observa la “evolución del esqueleto”.

“Se pensaba que la aspidina era la precursora de los tejidos vertebrados mineralizados. Nosotros mostramos que es, de hecho, un tipo de hueso, y que todos esos tejidos evolucionaron millones de años antes”, concluyó sobre los resultados. EFE

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